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  • Acerca del blog

    Como su nombre lo dice… Oji-san no Seishin es un blog que expresa la opinión de un Otaku, acerca de diversas series.  No es un blog de novedades, así que no esperen encontrar la reseña de series en emisión o series recién concluidas.  Este blog está hecho especialmente para gente que busca algo que mirar y no encuentra una guía.  Por eso te encontrarás reseñas de series de más de diez años de antigüedad y series que terminaron hace poco.
    Para cada serie reseñada se analizan los distintos componentes, se le da una valoración y luego una recomendación.  Espero que les sea útil…

  • El Bloguero

    El autor es solamente un tipo que anda por los cuarenta y piquillo (de ahí lo de Oji-san); a quien la vida lo ha bendecido con miles de sufrimientos y muchas alegrías. Nacido en Pérez Zeledón, actualmente reside en San Antonio de Escazú. Soltero empedernido, cultivador de árboles bonsai, Otaku incurable y amante de sus nekos.
    Empezó en el mundo del animé mirando Macross (el Original), Kimba (en blanco y negro), Meteoro (tambien en blanco y negro), Astroboy (en BN y en color), allá por los años 70´s. No ha visto cientos de animes, como muchos de ustedes, pero ha visto de todo; es investigador y estudioso de la cultura Otaku en general. Fascinado por la cultura popular japonesa, pasa sus noches viendo animé (cuando no tiene alguna actividad social por ahí…), escribiendo este blog, investigando, o simplemente haciendo ñoñadas.  no es extraño encontrarlo cantando openings a plena voz en las carreteras de este país, o en un supermercado.
    De joven era un chico brillante y orgulloso; ahora solo es un viejo necio y bromista que está en la flor de la vida (parece ser un caso de florecimiento tardío).
    Alguna vez estuvo en una Universidad (digo… en el Instituto Tecnológico de Costa Rica), ha vivido en muchos pueblos de este país.
    En los últimos tiempos se ha ido especializando cada vez más en el campo de la Huella de Carbono y la Ecología Industrial; y hay algunas personas (no muchas) que llegan a pensar, incluso, que este mae sabe algo de esa vara. No es millonario… todavía… jeje.

    No es guapo (y eso si que nunca lo será), apenas relativamente simpático y ciertamente jodedor incurable. Sin embargo parece ser que es una buena persona, porque duerme como angelito; y por eso no se le notan los cuarentaypico de años.
    Es muy serio en horas de trabajo, pero por lo demás se la pasa sonriendo, porque es un optimista incurable. De tal forma que, con todo y todo este boludo parece ser un tipo feliz.

Great Teacher Onizuka (El gran profesor Onizuka)

Onizuka y su inseparable cigarrillo

Producida por: Pierrot  (Bleach, Naruto, )   —-

Emitida en: 2000   —-
Demográfico: Shonen   —-
Género: Kigeki   —-
Calificación del Oji-san: 7.28   —☆☆☆☆ de 5-
   —-
GTO…  ese es el nombre con el que todos los Otakus la conocemos.  GTO, única, irreverente, hilarante, baka, tierna y adictiva. Hoy sacamos el rato para revisar una de las series clásicas del animé, ícono en muchos sentidos.  Una serie que, aunque muchos Otakus de hoy en día no la han visto, entra en la categoría de “Deber Otaku”…  es una deuda que tienes con el animé, y que no pagarás hasta que no la mires.
A veces me han preguntado qué es lo que hace que una serie termine siendo un clásico; la respuesta es simple, debes mezclar productoras de éxito, con mucho talento y un poco de suerte.   Esa es la historia detrás de GTO, una de las primeras series que mezclaron tanto de uno como de lo otro.  Recordemos que el animé es un negocio, y se necesita gente de talento para hacer un negocio; así… en 1998 Fuji TV, el buque insignia del animé en la televisión abierta japonesa, responsable de llevar a la pantalla los primeros animés (Astroboy, Heidi, Marco, Meteoro) y de muchos éxitos más (Entre ellos Dragon Ball, Rurouni Kenshin, Ranma, One Piece, y siga sumando); le solicitó a Pierrot (Naruto, Bleach) la animación de la segunda parte del manga Shounan Ju´nai Gumi (de Toru Fujisawa), publicado en Shonen Magazine, llamado GTO, y que ellos mismos (FujiTV) habían convertido en un éxito de audiencia en formato Dorama.   Pierrot no solo diseño un proyecto de clase mundial, sino que trajo a la producción a lo mejor de su elenco de seiyuus jóvenes, que con el tiempo se distinguirían con papeles extraños y principales en series que irían desde Hamtaro hasta Bleach.  Así, miren ustedes la cantidad de talento… ahora solo faltaba un poco de suerte y el favor del público.  Para ello, la misma FujiTV contribuyó, jugándosela por GTO, y acomodándolos de entrada nomás en uno de los mejores horarios del Prime Time, el mismo que un año antes hubiera ocupado GTO el dorama.   Habían muchas posibilidades de que las cosas salieran bien, y así salieron.
Ahora, hablemos de la serie.  Eikichi Onizuka, 21 años, soltero e inutil; un ex-motero, sin oficio ni beneficio; se convierte en aspirante a profesor de secundaria impulsado únicamente por su malsano deseo de seducir a las inocentes colegialas (sueño de todo pervertido).  De tal forma que la historia se basa en cómo Onizuka aprende a ser adulto convirtiéndose en el guía, protector y justiciero de la clase más complicada, indisciplinada y peligrosa de una secundaria privada en Tokio.  Conforme avanza la serie los distintos personajes avanzan en sus problemas personales gracias a la participación del bruto e impulsivo profesor (que como profesor es mediocre, pero buen tipo), gracias a una innata habilidad de entender a las personas, y de lograr el equilibrio entre un amigo tipo sempai, y un profesor tipo guía.
La profundidad con la que GTO trata los temas más sensibles de la sociedad nipona de principios de siglo es pasmosa.  Temas como los niños sin padre (Chicos criados por padres ocupados al 100%, ausentes tanto física como emocionalmente, aunque vivieran bajo un mismo techo), el fenómeno de la sumisión sexual (y otras parafilias que se hicieron comunes en la juventud japonesa), las Idols, los Cougar Cubs (Hijos de madres solteras atractivas y disponibles), la “americanización” de los adolescentes, y otros fenómenos sociales propios de la disfuncional sociedad japonesa de finales del siglo XX; son tratados sin drama innecesario, pero sin superficialidad es este animé.  Tanto que para el capítulo 10 ya Onizuka y sus chicos se te han metido bajo la piel… para no salir.

Hablando de un poco de humor estúpido…

Pero no se engañen, el hecho de que sea tan profunda no evita en lo más mínimo que esta serie sea uno de los Kigeki (comedias) más acabadas del animé.  Onizuka es el perfecto ejemplo de la Ley de Murphy, y sus idioteces te llevan desde la pena ajena hasta la carcajada; y eso sin tomar en cuenta otros personajes que contrubuyen grandemente al humor de la serie.  Y si, a veces se recurre al humor estúpido, pero a la larga, no sientes que eso haga estúpida a la serie.

Los personajes son de peso, cada quien tiene su historia, sus alegrías y dolores, y están están bien distribuidas durante la serie.  Realmente es un casting muy extenso, pero la producción evita que se diluya y que termines sintiendo que son dos o tres personajes importantes y el resto de relleno; acá todos tienen su cuota de pantalla, risas y drama; y todos lo cumplen a cabalidad.
La ambientación del Tokio urbano de finales de siglo es súmamente acabada; tanto así que, para quienes vivimos muy lejos de ello, resulta una especie de curso de cultura popular jóven japonesa (más allá de la cultura Otaku que muchos conocemos).    Lugares y convencionalismos sociales se convierten en un marco muy bien presentado y explicado para el televidente; en resumen, una ambientación excelente.
El dibujo… jajaja, es malo para nuestros estándares, es propio de épocas donde no era tan importante; los rasgos a veces son un poquitín groseros y hasta simplones; pero no es por falta de trazos, es simplemente que era un estilo distinto de dibujo.  La animación se basa mucho en movimiento de cuadros, no tanto en movimiento de imagen; y es simple; nada fuera de lo normal.

Mírenlo bien, porque este Caballo-tigre (Torauma) es el responsable de uno de los momentos más memorables del humor en el animé.

La musicalización de contenido es de acción, mucha batería, y fondo rockero; bastante apropiado al tema.  Mientras que la banda de promoción es bastante corta, pero excelente.  Dos openings interpretados por históricos del J-Pop como Porno Graffitti y L´Arc en Ciel, pesados y roqueros; dan paso a tres endings dulzones y pegajosos.  Muy bonita mezcla de música, para un animé que tiene esa misma esencia: dulce y tierno bajo un caparazón rockero y transgresor.

Sumari.  GTO es uno de los grandes, una comedia sin par en la historia del animé; es un manga hecho dorama, hecho animé… y trae un poco de cada género…  realmente una serie que puede ser vista y apreciada por cualquier televidente, Otaku o nó.
El Dorama:
El Ojisan no es doramero, a como muchos otakus, pero, seas o no doramero, NO TE PIERDAS el dorama de GTO… así de simple… no te lo pierdas.
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