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  • Acerca del blog

    Como su nombre lo dice... Oji-san no Seishin es un blog que expresa la opinión de un Otaku, acerca de los animés más vistos. Casi todos los postings son simplemente un "review" de distintas series. Ocasionalmente se realizarán postings acerca de eventos en la Vida Otaku Costarricense. Tsutaete kudasai
  • El Bloguero

    El autor es solamente un tipo que anda por los cuarenta y piquillo (de ahí lo de Oji-san); a quien la vida lo ha bendecido con miles de sufrimientos y muchas alegrías. Nacido en Pérez Zeledón, actualmente reside en San Antonio de Escazú. Soltero empedernido, cultivador de árboles bonsai, Otaku incurable y amante de sus nekos. Empezó en el mundo del animé mirando Macross (el Original), Kimba (en blanco y negro), Meteoro (tambien en blanco y negro), Astroboy (en BN y en color), allá por los años 70´s. No ha visto cientos de animes, como muchos de ustedes, pero ha visto de todo; es investigador y estudioso de la cultura Otaku en general. Fascinado por la cultura popular japonesa, pasa sus noches viendo animé (cuando no tiene alguna actividad social por ahí…), escribiendo este blog, investigando, o simplemente haciendo ñoñadas; no es extraño encontrarlo cantando openings a plena voz en las carreteras de este país, o en un supermercado. Seguidor del AS Puma Generaleña y de la política nacional e internacional. De joven era un chico brillante y orgulloso; ahora solo es un mae necio y bromista que está en la flor de la vida (parece ser un caso de florecimiento tardío). Alguna vez estuvo en una Universidad (digo… en el Instituto Tecnológico de Costa Rica), ha vivido en muchos pueblos de este país; y es Director del Programa 100% Carbon Neutral (www.100carbonneutral.com) En los últimos tiempos se ha ido especializando cada vez más en el campo de la Huella de Carbono y la Ecología Industrial; y hay algunas personas (no muchas) que llegan a pensar, incluso, que este mae sabe algo de esa vara. No es millonario… todavía… jeje. No es guapo (y eso si que nunca lo será), apenas relativamente simpático y ciertamente jodedor incurable. Sin embargo parece ser que es una buena persona, porque duerme como angelito; y por eso no se le notan los cuarentaypico de años. Es muy serio en horas de trabajo, pero por lo demás se la pasa sonriendo, porque es un optimista incurable. De tal forma que, con todo y todo este boludo parece ser un tipo feliz.

Aishiteruze Baby

Producida por: TMS (Doraemon, Hamtaro, Lost Canvas y como 100 más)  —-
Emitida en: 2004  —-  
Demográfico: Josei / Shoujo  —-  
Género: Gekiga —-  
Calificación del Oji-san: 7,08  —☆☆☆☆ de 5-  
  —-  
Hay series que, sin importar tu género o edad, te llegan al corazón, te lo destrozan y te lo entregan en un sobrecito…  y al final de cada capítulo quedas feliz.  Son muy pocas, y muy difíciles de hacer, es por ello que Aishiteruze Baby es de las series que están en la lista de “Tengo que verla antes de morir!”
Esta serie no es una serie romántica, como mucho dicen, y realmente no es un Shoujo.  Aishiteruze Baby es un Gekiga, con demográfico Josei, en formato Shoujo…  o sea:  Es un enredo de la gran puta!!   Solo un estudio como TMS, con tantísima experiencia, y tantísimos animés en su cartera, puede darse el lujo de jugar con géneros y demográficos de esta forma; y sacarse de la manga un éxito de crítica como este.  Es cierto que no rompió records de rating, pero conforme fue llegando a europa y a las américas, fue alabado por críticos y público, creando una legión de seguidores tan fieles como el que más.
La historia es bastante simple.  Kippei es un chico popular en el colegio, que se coge lo que le pongan por delante, y que nunca ha tenido problemas para llevar a una chica a la cama (o al cuarto de escobas, o detrás de un arbusto, o donde se ponga la situación), banal, vago y superficial; pero no una mala persona.  Un día de tantos, más por castigo que por cualquier cosa, su familia lo pone a cargo de una primita recién abandonada en su casa: Yuzuyu.  El argumento es, básicamente, la historia intimista de cómo Kippei va aprendiendo a entender los sentimientos de la niña, y a través de ello, creando de la nada los suyos propios; mientras lidia con la idea de tener una única novia, representada por Kokoro (clase de nombre!!!) y de que la vida es más que un polvo.

Si, tiene sus risas, pero este es un drama.  A lo largo de la serie se tratan, con suavidad de guante de seda, pero con firmeza; temas como el abandono emocional y físico que sufrieron los jóvenes y niños en la época del “Milagro económico Japonés”, y que subsiste hoy en día.  Jóvenes viviendo solos, física y emocionalmente; madres jóvenes abandonando a sus niños porque nadie les enseñó acerca de la maternidad y los sentimientos que ello provoca. Aishiteruze Baby es una conmovedora historia de un “Padre Soltero”, al que una niña le enseña lo que es el amor por otra persona (no el amor romántico, el amor entre humanos), algo que casi desapareció en el Japón de finales del siglo XX, y que, para muchos antropologistas, es la base y razón del animé y la cultura Otaku en general.  No por nada el animé, casi sin distingo de género, trata de recuperar los valores humanos más básicos… al punto de que algunos sociologos occidentales han calificado al los medios alternativos japoneses (animé, manga y novelas ligeras) como “la espada con la que los jóvenes japoneses luchan por mantenerse humanos”.   Pues bueno, si esto es cierto, Aishiteruze Baby es un excelente ejemplo, porque sin importar la edad que tengas, esta serie te recuerda todos los dolores de ser un humano.
Los personajes son excelentes, Kippei es solo un chico adolescente comportandose como un adolescente, es el único que tiene una familia y que fue criado “normalmente”; pero que en la alborotazón de hormonas y su facilidad para tener sexo con la que quiera, se olvidó que la gente tiene sentimientos, principalmente las mujeres.  La razón por la que Aishiteruze
Baby es una serie “de mujeres” es porque la serie rodea a Kippei de ellas, cuatro mujeres marcan su vida; una niña de cinco años (que es el personaje principal de la serie), una mujer de su edad pero que ha sufrido como pocas; una hermana mayor, solterona por razones laborales, irascibles y agresiva;  y su prima, joven adulta y madre soltera.  Así, para nosotros los hombres, ver la vida de Kippei siendo asaltada por estas mujeres es como mirarnos en el espejo de nuestras propias vidas.
Yuzuyu-chan es un personaje raro en el animé… es una niña de cinco años que se comporta…  como una niña de cinco años!!  Es un amor, dulce, linda y tierna…  en su corta edad ya sufrió el abandono de la horfandad y se aferra a Kippei como solo un niño de esa edad puede hacerlo.  Ella es la historia, ella encarna todo el mensaje de la serie; ella es la que te grita:   Tu, Mírame… esta niña sos vos, humana, frágil…  fantastica!
Mención especial para Kokoro-chan y Mika-chan, dos adolescentes que representan el abandono (una físico y la otra emocional); y que de su propia forma repelen al mundo por haberlas agredido de esa forma.   Kokoro conoce bien a Kippei, o mejor dicho a su fama de mujeriego, pero de alguna forma, poquito a poquito va abriendo su corazón, mientras el otro idiota no sabe que hacer (o sea, lo que hacemos todos los hombres…  estupideces).  En general los personajes fueron creados para que cada uno, de una forma diferente, abriera compartimentos sensibles del corazón del televidente…  es por ello que hasta el más macho de los machos termina llorando como magdalena desde el episodio 1.
Ok, que una serie tan buena argumentalmente sea también técnicamente excelente era pedir mucho…
El dibujo no es malo, simplemente es de planos blancos, o sea, muchas de las escenas solo muestran a los personajes, no a los fondos.  Algunos dicen que es por darle énfasis a la parte emocional; pero Lucky Star también se dibujó así, y no tienen nada de emocional… es muy simple, es dibujo rápido y barato, es todo.  Tanto así que la animación de 8fps parece de 4 cuadros por segundo… sinceramente pésima.  La ambientación conceptual es inexistente…  solo es una historia donde la ambientación no es necesaria, la historia habla por sí misma; y las locaciones son muy típicas.
La banda sonora de contenido es típica de una serie kodomo, pero también tiene silencios largos más allá de lo habitual, aún en un drama.  Mientras que la banda de promoción nos trae a Yo Hitoto, una cantante sino-japonesa; que bien podría haber sido un personaje de la serie, y que nos trae dos canciones  infantiles, interpretadas con su estilo folclórico y con instrumentos tradicionales.  Ambas canciones son realmente hermosas… al punto que mucho tiempo después de haber visto la serie, si las escuchas, sentirás algo hermoso en tu corazón… :)Sumari:  NO te la puedes perder, no importa si eres fanático de Dragon Ball, Evangelion, HighSchool of The Dead, FMA, o el puto género que quieras…  por favor, tomate el tiempo de empezar a verla…  si después del tercer capítulo no te gusta, entonces dile adiós a la humanidad… porque ya te perdimos… jajajajaja
En serio, mírenla, y no olviden el pañuelo…  porque lágrimas va a haber!!!
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